Algunas ideas para utilizarlas en la cocina, a parte de en el tradicional desayuno, son:
Aperitivos: desde el clásico foie con mermelada de tomate a una tabla de quesos con mermelada de cebolla caramelizada o de puerros.
Platos principales: las mermeladas de hortalizas quedan estupendamente con las carnes. Las hamburguesas hechas en casa con ingredientes de calidad aceptan muy bien cualquier mermelada de hortalizas, como el tomate, pimiento verde o incluso calabaza. Pero además de hamburguesas, podemos estar hablando de solomillos, chuletas o lomo, donde la mermelada añadirá un punto de jugosidad extra.
Repostería: quizás el uso más tradicional, además del desayuno, pero no por ello menos importante. Las mermeladas pueden elevar a la quinta potencia el bizcocho más humilde o la magdalena más seca. Rellenarlos con nuestro sabor favorito los hará diferentes y más especiales si la mermelada la hacemos nosotros.
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